Historia de Grupo Fuentepizarro
El grupo debe su nombre a Fuentepizarro, una finca histórica de gran riqueza natural que alberga una fuente de aguas manantiales. En la actualidad, es el espacio de referencia y sede central, ya que en él se encuentran las oficinas y servicios generales.
La empresa ha realizado una rehabilitación integral en las instalaciones de Fuentepizarro para adaptarlo a las necesidades del siglo XXI. Hoy, sus más de 35 hectáreas se reparten en dos espacios: La Finca y Jardines, convirtiéndose en un referente por su multifuncionalidad y versatilidad para el desarrollo de eventos sociales y corporativos.
A continuación, se incorporó a la gestión un nuevo establecimiento: el Hotel Convento de Santa Clara, un bello edificio del siglo XVI, en sus inicios convento de monjas clarisas, ubicado en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y sede de la institución cultural Fórum Alonso Quijano, que cuenta entre sus actividades para la difusión del arte y la cultura con una importante y reconocida Escuela de Escritores.
Posteriormente, se une al grupo Los Arcos, un palacete neo-bizantino rodeado de más de 12 hectáreas de naturaleza y vinculado a la cría y doma del caballo de pura raza española. Su ubicación en el señorial municipio de San Lorenzo de El Escorial es otro de sus atractivos. En esa misma época se inaugura en La Finca el nuevo servicio de alojamiento, compuesto por 33 habitaciones de uso exclusivo para el cliente de eventos.
En 2009 se concede al grupo el sello Madrid Excelente.
En 2011, Pepe Rodríguez Rey, chef reconocido con una estrella Michelín, dos soles en la guía Repsol y Premio Nacional de Gastronomía se convierte en el asesor gastronómico de la restauración del grupo. Ese mismo año, se incorpora a la gestión La Casona de Pizarro. Una antigua fábrica de harinas en la localidad de Valdemorillo que, además de edificio protegido, cuenta con la particularidad de ser uno de los establecimientos del grupo con restaurante abierto al público.
Historia de la Finca
La historia de La Finca se remonta a finales del s. XIX, época en la que Don Florestán Aguilar (médico de la Casa Real Española y las reales familias de Austria y Baviera) adquiere una finca de nombre Fuentepizarro en Madrid y construye en ella una imponente mansión. Su relación personal con los miembros de la Casa Real fue muy estrecha y le hizo merecedor del título de Vizconde de Casa Aguilar.





